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Conductores Menores de Edad del Estado de Florida

En el estado de Florida, como en la mayoría del país, los adolecentes deben haber cumplido 16 años de edad y contar con la debida licencia para poder operar un vehículo automotor. A pesar de esto, algunos padres permiten que sus hijos menores de edad y sin licencia conduzcan un auto. En algunos casos, los menores sólo toman el auto de sus padres sin autorización. Por desgracia, algunos video-juegos de conducción les dan a los niños la impresión de que son capaces de conducir. Si estos conductores menores de edad causan un accidente de tráfico, las demandas que resulten pueden ser bastante complicadas, ya que en muchos casos, son a los padres a quienes se consideran responsables por el comportamiento de sus hijos.

A pesar de que, en el estado de Florida, los conductores adolecentes causan pocos accidentes automovilísticos, su manera de conducir es preocupante. Los menores sin licencia no recibieron capacitación y tampoco cuentan con el conocimiento para operar un auto, por consiguiente, tiene muchas más probabilidades de causar accidentes automovilísticos, accidentes peatonales y otro tipo de problemas de tráfico. Cuando la policía detiene a los menores de 16 años que van al volante, la mayoría de las veces se debe a que conducen de manera incorrecta y, su forma de conducir es en primer lugar lo que los distingue. En muchos casos, estos menores ya causaron varios daños materiales o un accidente antes de ser detenidos.

La sección 322.35 de Los Estatutos del Estado de Florida, manifiesta con perfecta claridad que, ninguna persona puede permitir que sus hijos o pupilos menores de 18 años, conduzcan sus autos si el menor no está autorizado para hacerlo. El manual del conductor del estado de Florida, indica que, permitirle a una persona sin licencia conducir su auto puede costarle desde una multa hasta días de arresto.

En muchos casos, los conductores menores de edad se hacen acreedores hasta a sesenta días bajo arresto y una multa por $500 (quinientos dólares estadounidenses) en la primera infracción, ya que muchas veces el incidente se clasifica como delito menor en segundo grado. En la segunda infracción, a menudo se aplica una multa por $1000 (mil dólares estadounidenses) y un año en prisión, en tanto que la tercera infracción, por lo general se clasifica como un delito en tercer grado y puede acarrear una multa por $5000 (cinco mil dólares estadounidenses) y hasta cinco años de cárcel. Si un conductor menor causa un accidente que deje como resultado una lesión cerebral u otra lesión grave de este tipo, normalmente son los padres del conductor quienes enfrentan la demanda cuando las victimas del accidente tratan de recuperar los costos de la pérdida de ingresos y gastos médicos. El propietario del auto o los padres del menor podrían también enfrentar penas de cárcel y multas aun cuando no exista una demanda.

En muchos accidentes en los que intervienen conductores menores, el exceso de velocidad y la falta de precaución son factores contribuyentes. En algunos casos, los conductores sin capacitación ni licencia, simplemente no conocen el reglamento de tráfico y por lo tanto, no pueden apegarse a él. En otros casos, los conductores menores no alcanzan los pedales del auto o no ven bien en los espejos porque son demasiado jóvenes y pequeños para conducir un auto. En ocasiones, los accidentes automovilísticos fatales que suceden en el estado de Florida, los han causado conductores de diez años de edad o menores.

Si usted sufrió una lesión como resultado de un accidente automovilístico provocado por un conductor menor del estado de Florida, necesitará la asesoría de un abogado especializado en lesiones personales del estado de Florida. Estos casos son muy difíciles. Es obvio que los conductores menores no cuentan con un seguro, y la compañía aseguradora del propietario del auto, como de costumbre, se rehúsa a pagar cualesquier reclamaciones del incidente porque se supone que, un conductor menor no debe conducir el vehículo. En muchos casos, los padres del conductor negarán haber dado su consentimiento para que su hijo menor usara el auto. Muchas veces, es necesaria la intervención de un buen abogado y de un equipo de investigadores del estado de Florida, para establecer un patrón de negligencia que permitió que el conductor se pusiera al volente.